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Estamos ante una obra culmen del teatro del siglo veinte y una de las obras más representativa del llamado teatro del absurdonUna gran comedia que es en sí misma una gran tragedia. Así la calificó su autor, todavía perplejo por escuchar las risas del público de ...

 Teatro

Horarios

S - 20 de Enero
20.00h
D - 21 de Enero
19.00h

Precios

Sala23 €
Palco19 €
Anfiteatro8 €
Más información

LA CANTANTE CALVA

De Eugène Ionesco Traducción y versión Natalia Menéndez Dirección Luis Luque Con  Adriana Ozores, Fernando Tejero, Joaquín Climent, Carmen Ruiz, Javier Pereira, Helena Lanza

 

Estamos ante una obra culmen del teatro del siglo veinte y una de las obras más representativa del llamado teatro del absurdonUna gran comedia que es en sí misma una gran tragedia. Así la calificó su autor, todavía perplejo por escuchar las risas del público de París en la noche del estreno. Una obra que nació a partir de las sentencias reveladoras de un manual para aprender inglés y que rebelan nuestro automatismo colectivo, una obra que a través de sus sinsentidos es un fiel reflejo de las sociedades modernas y muestran el absurdo de nuestras acciones que llenan nuestro día a día.

 

67 años después

"Hace sesenta y siete años del estreno de La cantante calva, obra de un autor joven y desconocido al que, según él, no le gustaba el teatro. Eugène Ionesco estrenaba la que, podría decirse, se convertiría automáticamente en una obra culmen del teatro del siglo veinte y una de las obras más representativa del llamado teatro del absurdo. Una gran comedia que es en sí misma una gran tragedia. Así la calificó su autor, todavía perplejo por escuchar las risas del público de París en la noche del estreno.
Una obra que nació a partir de las sentencias reveladoras de un manual para aprender inglés y que rebelan nuestro automatismo colectivo, una obra que a través de sus sinsentidos es un fiel reflejo de las sociedades modernas y muestran el absurdo de nuestras acciones que llenan nuestro día a día. Un obra de amplia visión de futuro. Leyendo a Ionesco descubres la mirada extrañada de un niño, un niño que mira a su alrededor y que no entiende la forma de ser y de estar vivos.
Se ha dicho que el teatro de Ionesco, el teatro del absurdo, podía suponer, en cierto modo, un teatro de advertencia social (así se llegó a catalogar a algunas de sus obras) creo que esa etiqueta queda obsoleta y que habría que reemplazarla por otra etiqueta que transformara la advertencia en condena. De ahí la urgencia de volver a despertar a la cantante, que su no-canción vuelva a recordarnos el galimatías social en el que nos encontramos y que nos deja tan perplejos y tan desorientados.
Gracias a Jesús Cimarro, a Fernando Tejero, a Adriana Ozores, al Teatro Español de Madrid y a todo mi equipo artístico por creer en este gran sinsentido, en este gran disparate trágico que en cierta medida nos relaja de la desazón de lo inexplicable y de lo misterioso de nuestra existencia".


Luis Luque (director de escena)

Eugene Ionesco: Teatro del absurdo

Ionesco dijo de su propio trabajo como dramaturgo: “Comencé a escribir para el teatro porque lo detesto”. Con este principio, su adscripción al antiteatro del siglo XX resulta evidente.

Nacido en Slatina (Rumanía), en 1912, era de padre rumano y de madre francesa. Su infancia transcurre en en Francia, con unos años intermedios en Rumanía, pero Ionesco será siempre un auténtico francés. En 1948 decide abandonar su carrera de Letras y dedicarse exclusivamente a escribir teatro.

Su primera obra, “La cantante calva”, se representó en París, en el Teatro de los Noctámbulos, en 1950. El origen de esta obra es curioso, pues el mismo autor relata que sacó la idea primordial de un método de aprendizaje del inglés, considerando las absurdas frases que tenía que repetir. Puesto que el teatro es puro diálogo, aquellas conversaciones sin mucho sentido eran ya teatro. Pero algo más se añadía a la palabra, la historia que se vive y la historia que se ve vivir. Es un medio visual y auditivo, pero no una sucesión de imágenes, como el cine, sino una construcción; en palabras del propio Ionesco: “una arquitectura móvil de imágenes escénicas”.

En su obra posterior, Ionesco insistirá en estos principios. Un radical pesimismo respecto a la posibilidad de comunicación entre los seres humanos, la cotidianeidad como expresión de lo ilógico, tal como ocurre en “La cantante calva”; los seres humanos se materializan hasta el extremo de convertirse en objetos, como en “Las sillas”; un mundo de apariencias formales que se desvanece en la realidad ilógica de un asesino compulsivo, como en “La lección”; todo esto forma parte del mundo dramático de Ionesco. El propio autor llama a sus obras “antidrama” y su empeño mayor es la destrucción del lenguaje estereotipado y muerto. Sus personajes, construidos en dos dimensiones, ni se lamentan de su suerte ni luchan contra su fracaso. Sus únicos códigos de comportamiento son el hastío y el cansancio vital.

Sus obras, según declaraciones propias, no tienen ningún significado político ni social, algo que la crítica ha pretendido algunas veces. Ionesco pone por encima de cualquier idea su libertad de espíritu para crear. Sin embargo, sus últimas obras, “El rey se muere” (1963), “La sed y el hambre” (1963) o “juegos de aniquilación” (1965), presentan un franco estilo moralizador, y quizás por eso no son obras tan brillantes como las de su primer teatro.

 

 

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Duración: 80 minutos aprox.

 

Encuentro con el público después de la función del domingo 21 de enero

La Valentía

Oct 13

Pss Pss

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Oct 27

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Nov 4

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Nov 28

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Ene 4